Comprar la primera estación: el camino largo

Una de las cosas más difíciles cuando estamos empezando es, bueno, comprar la primera estación. Sobre todo justo después de obtener nuestro indicativo de radioaficionado vamos muy rápido a instalar algo.

A veces lo que hacemos es, como hice yo, comprar los equipos e intentar ponerlos en marcha en modo pruebas, ya que algunos radioaficionados me recomendaron hacer eso primero. Y ahora no lo haría así, principalmente porque eso no es legal: la instalación tiene que estar legalizada desde el minuto cero.

Y si tuviese que empezar ahora de nuevo mi lista de la compra, seguramente iría primero a la radio portátil, que me ha dado muchísimas alegrías: cero problemas burocráticos y es muchísimo más fácil poner los equipos a funcionar y sacarles partido.

Cómo empecé (mal)

Yo llegué, empecé a preguntar a estos, a aquellos. Me fueron haciendo recomendaciones, yo fui haciendo como una lista de cosas que me gustaría tener. Luego, porque era verano y no tenía mucha gente a la que preguntar —las secciones cerradas, etc.—, me dije a mí mismo: bueno, pues no puede ser tan difícil.

Qué equivocado estaba. Súper difícil, lo hice todo mal.

Además, la propia persona de la tienda me recomendó las cosas que tenía en stock. En ese caso tampoco puedo culpar a esa persona, fue mi desconocimiento el que compró el equipo. Y también el ansia, porque no cogí tampoco lo que me recomendaron, cogí lo que había.

Y al final lo que me pasó es que me planté con un conjunto de pisapapeles muy rápido, valorados en 3.000 euros.

El Radio Club y las recomendaciones “universales”

Después de no conseguir ponerlo a funcionar y tener resultados malísimos, decidí darle otra oportunidad. Lo que hice en este caso es acercarme al Radio Club y ver en directo dónde lo había hecho mal.

Y fue ese contacto con otros lo que me metió de lleno en cómo poner los equipos a funcionar, y ya no solo por el rendimiento del equipo en sí, sino por esa regla de tres que se recomienda en general en este mundo: antena monobanda, 40 metros y un equipo solo para FT8, y así tendrás muchos contactos.

Al final, los más veteranos tienen que saber que cuando dan recomendaciones muchas veces las tomamos a pie juntillas. Pensamos que es un conocimiento general y que todos hacen lo mismo, pero cada estación es muy personal, es cada persona, y no podemos coger esos consejos como un consejo globalmente bueno.

Cada estación es muy personal, es cada persona, y no podemos coger esos consejos como un consejo globalmente bueno.

Cómo dar (y recibir) consejos

Así que yo soy partidario de, cuando le doy una recomendación a alguien, intentar informarle de los problemas que se va a encontrar con la mayor precisión posible. Porque no me gusta nada eso de “tira para adelante y ya está, ya te encontrarás los problemas tú”. Es cierto que es una buena forma de aprender, pero a veces, sobre todo cuando empezamos, frustra muchísimo.

Al final, como radioaficionados, no nos cuesta nada decirle a la gente lo más sencillo, porque muchas veces asociamos emocionalmente a los equipos un valor que no tienen. Eso se puede ver fácilmente en el mercado de segunda mano: te puedes encontrar un montón de equipos que están casi al precio de venta, y eso es claramente porque tienen un enlace o un peso emocional para la persona que los vende, del cual no se puede deshacer.

Además, siempre que se piden consejos hay que tener mucho cuidado con a quién le estamos preguntando. Hay muchos radioaficionados que se metieron en esto cuando el índice solar era propicio: esos radioaficionados, con muy poquito equipo y muy poco esfuerzo, salieron al aire con mucho éxito. Y entonces lo que te van a recomendar es lo que les funcionó a ellos; que no tiene porque funcionarte a ti.

Cuidado con los consejos de los que empezaron en un buen momento del ciclo solar, es posible que para ti no sea tan fácil.

Claro, yo tuve la mala suerte de empezar en el peor momento del ciclo solar, y eso provocó que todas esas recomendaciones que me estaban dando —que era fácil, que pones una antena de compromiso y seguro que te hinchas a hacer contactos— no me funcionaran en absoluto. Y eso sin contar los errores de instalación.

Errores cometidos

Fui un poco del revés. Normalmente un radioaficionado tiene que empezar la casa por el tejado, es decir, gástate el dinero que puedas, y el esfuerzo, en poner una muy buena antena y en poner una bajada de cable decente. Esas dos cosas en conjunto, más tu conocimiento de cómo funciona un poco la propagación, te van a dar muchísima más alegría que a lo mejor un equipo súper caro.

Yo fallé en mi primera instalación porque me fui directamente a un equipo súper bueno, un poco por mi background en informática: ahí pones mucho dinero en el equipo y los periféricos son menos importantes. Tal vez al intentar extrapolar ese conocimiento lo hice mal, porque en radioafición lo más importante es casi siempre lo que hay alrededor.

Una buena antena puede hacer que funcione cualquier estación mala, pero un transceptor buenísimo no tiene nada que hacer con una antena mala.

Camino recomendado

Lo que vengo a decir con todo esto es que hay que intentar, justo después de sacarnos el indicativo, no ir directamente y corriendo a montar la estación. Hay que intentar encontrar el camino que te hace feliz.

Igual que esas personas que te recomiendan “ponte una estación y haz HF, 40 metros, etcétera” porque a ellos les funcionó y tienen ese enlace emocional con eso, lo que tienes que hacer tú es buscar el tuyo propio.

Para no gastar mucho dinero, no tener mucha frustración y no acabar vendiéndolo todo muy enfadado como me pasó a mí, este es el camino que recomiendo, aunque te pueda el ansia:

Planear la estación de casa

Y una vez que lo tengas claro, que hayas encontrado en la radioafición esa cosa que te apasiona, estarás en disposición de hacer algo muy interesante: planear tu estación de casa para hacer lo que a ti te gusta.

Porque no existe la estación para hacerlo todo, no existe la estación buena para todo. Cada estación tiene sus puntos fuertes y sus puntos flojos, porque no tenemos espacio ilimitado —las instalaciones en ciudad sobre todo están muy limitadas, a una sola torre y todo lo que le quieras poner— y tampoco tenemos dinero infinito.

Hay que priorizar, y para priorizar tienes que saber qué priorizar.

En resumen

Así sabrás si sus consejos vienen de ese enlace emocional de haber empezado en un momento en el que la propagación estaba muy bien y conseguir éxitos con pocas cosas, o si por el contrario fue un radioaficionado como yo, que entró cuando la cosa estaba muy mal en la propagación y se tuvo que buscar las habichuelas por otro lado.

No cometas mis mismos errores.